Protección a la ruralidad en la reconstrucción de Roldanillo

Este es el texto que acompaña nuestra publicación en Instagram, para la gente que prefiere leer 😉

Los campesinos son sujetos de derechos, de especial protección según la Constitución Colombiana. Las necesidades del campo son distintas a las necesidades de las zonas urbanas, pues con frecuencia el campo está en mayor condición de vulnerabilidad, y sus habitantes están más empobrecidos y expuestos a fenómenos y problemas que no se perciben en la ciudad.

En el caso concreto de la ruralidad en Roldanillo, antes del terremoto ya se venían presentando problemas graves relacionados con la sequía y el fenómeno del niño, que afectó las cosechas y la fuente de sustento de los pequeños trabajadores agrarios.

También existe un problema grave en el campo con lo que se conoce como el “Déficit Cualitativo” de las viviendas. Esto quiere decir que, a diferencia de la zona urbana, no es que no se consigan viviendas para vivir, sino que las que se consiguen están muy deterioradas, o son construcciones muy viejas que necesitan siempre de mejoramientos y reparaciones.

Con estos problemas que antecedían, después del terremoto la situación del campo y la ruralidad en Roldanillo se agravó críticamente:

  • Según las cifras que publicó la Alcaldía Municipal, con el terremoto se reportan 218 afectaciones de viviendas en la zona rural, con miles de personas afectadas.
  • También se habla de múltiples escuelas rurales y vías veredales afectadas o en estado crítico.
  • Hay comunidades rurales enteras donde hubo desplomes masivos de viviendas como Naranjal.

El decreto del municipio que declaró la calamidad pública como consecuencia del terremoto, anunció toda una serie de medidas para la atención humanitaria a los damnificados; pero en ninguna de esas 12 medidas de atención humanitaria se menciona alguna en particular para atender a la ruralidad de Roldanillo.

Se necesita urgente un enfoque diferencial para atender los problemas de los damnificados rurales del terremoto, que requieren asistencia de manera distinta a los damnificados de la zona urbana. Aquí se anuncian algunas medidas para la atención a los damnificados del campo, que están pendientes de ser reconocidos por la alcaldía municipal:

1. Protección a los mercados campesinos y a los pequeños productores agrarios. La alcaldía se está enfocando sólo en reuniones con los comerciantes urbanos, y en medidas para reactivar sus negocios los más pronto posible. Pero con la misma agilidad que busca atender a los comerciantes debería también atender a los productores del campo. Se requiere urgente el acompañamiento para proteger los productos agrarios de los campesinos. Se requiere el montaje de centros de acopio oficiales para tratar de focalizar y reactivar el mercado de esos productos. Así mismo, campañas de difusión para reactivar esas cadenas de producción y venta del mercado campesino.

2. Depósitos comunitarios manejados por la alcaldía para los materiales de construcción a emplear en la ruralidad. En el campo es más difícil la consecución y la llegada de los materiales de construcción que se requieren para las viviendas. Por eso es mucho más fácil que allá se presenten fenómenos de escasez, especulación y encarecimiento de esos materiales.

La alcaldía debe ejercer su liderazgo y participar en el montaje de depósitos públicos y comunitarios de materiales de construcción, donde se pueda centralizar la llegada de todos los materiales que lleguen fruto de ayudas públicas y privadas, y donde se pueda garantizar un comercio justo y equitativo de esos materiales.

3. Acompañamiento especializado para establecer viviendas rurales seguras en la reconstrucción. Teniendo en cuenta que Roldanillo fue seleccionado para el piloto del plan de reconstrucción, y que supuestamente es un plan de autoconstrucción con ayuda técnica, se requiere la disponibilidad de expertos para que puedan establecer los criterios para la reconstrucción de las viviendas rurales. Esto, considerando el grave deterioro que la mayoría ya presentaba, y zonificando técnicamente los suelos seguros para el restablecimiento de esas viviendas, así como el uso de materiales alternativos que mitiguen el riesgo.

Ya hay experiencias a nivel nacional que se pueden replicar en Roldanillo, de proyectos de vivienda con materiales como la tapia, el bloque de tierra pisada tradicional, o incluso la guadua y aglomerados, como los elaborados por la Fundación Tierra viva en Vegachí, Antioquia, o el programa ALDEAS de EPM, en Puerto Nare, donde se construyeron viviendas dignas con madera.

4. Aprovechar los lazos sociales de la comunidad rural en la reconstrucción. La principal fuente de financiación en el campo siempre es la solidaridad y los lazos creados. Se puede aprovechar la mano de obra y los convites a los que recurre tradicionalmente la gente campesina para establecer alianzas entre el sector público y la comunidad, que agilicen los proyectos de reconstrucción y movilicen la economía comunitaria.

5. Proteger la Vivienda Cultural Campesina. El Decreto Nacional 651 de 2022 protege la Vivienda de Interés Cultural Rural. Los criterios para construir y reconstruir casas en el campo no deben ser iguales a los de la ciudad. Se necesita proteger las formas de vida campesinas y su cultura, y esto empieza por garantizarles un espacio funcional que vaya en armonía con el estilo de vida rural, y el patrimonio inmaterial que representan sus tradiciones.

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